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Nación

Según un historiador oficial la tierra donde mi hijo nacerá, una vez pudo describirse así:


“La posición y las condiciones geográficas de Cuba, la exuberancia de su flora, la variedad y no agresividad de su fauna, la fertilidad de sus tierras, sus condiciones ambientales y climáticas , la practicabilidad de contacto con otras tierras y culturas, y los beneficios de las corrientes marítimas incluso para la navegación oceánica, conforman un ambiente natural propicio en primera instancia, a las migraciones, a la permanencia humana.”

La doctora Lorna Domenech atenderá todo mi embarazo si me pongo de suerte y no se va a Venezuela. La primera consulta dura 2 horas. La enfermera hace pasar a las embarazadas por orden de llegada.

La señorita ________ entrando en el baile, que lo baile, que lo baile.

Y si no lo baila se le da un castigo malo, pero malo, pero malo.

Baile usted que la quiero ver bailar.

Bailar, bailar, en este baile.

Déjenla sola, sola, solita.

En este baile de maravillas. 

Todas en la espera acariciamos la barriga marcando el derrotero. Nos apropiamos de esquemas que nos permitirán producir las prácticas adecuadas. Nuestras experiencias, contextos, percepciones y apreciaciones se naturalizarán como características de clase.

Pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas.

Pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas.

Pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas.

Y aquel barquito chiquitico que no podía, que no podía navegar.

Mi hijo nacerá en un archipiélago de paisajes entre miles de islotes y atolones, paisajes palmar, paisajes con río, paisajes con sierra, también paisajes monocultivos, paisajes abandonos, paisajes derrumbes, paisajes lágrimas. Nacerá cuando los chacras del paisaje nacional han perdido ya casi toda su fuerza vibratoria y velocidad, y solo cierto reservorio eco-psicológico con alto grado de endemismo sobrevive entre la montaña y la cascada. Con un poco de suerte todavía verá volar en este cielo ejemplares de Priotelus Temnurus, el tocororo, con sus tres colores bandera y todavía a sus pies se arrastrarán ejemplares de Epicrates Angulifer, la culebra, entre grutas y helechos arborescentes. En estos aires de cumbre todavía mejorará el asma y disminuirá la reactividad bronquial. Mi hijo nacerá en la franja bañada por la luz del rayo violeta, aquí donde se dice nacemos gente propensa a irse, a huir, a escapar de gente que es propensa a reprimir, a torturar, a desterrar, a callar a los otros. Mi hijo nacerá en medio de nuestras renuncias a los cuarzos mágicos lechosos encajados en los caminos de fango, nuestra resignación a que nos quiten todos los frutos, todas las bondades vegetales, minerales, hídricas, de todo tipo. Todavía la abundancia atraviesa de lado a lado las cosas aquí presentes, todavía algo puede hacerse. La abundancia entra por un oído y sale por el otro, se diluye como las partículas de polvo en los rayos luminosos que se filtran en todas las casas, no podemos agarrarla con nuestras manos. No podemos agarrar con nuestras manos casi nada ya.

En el partograma circular en tonos pasteles la doctora ubica en qué semana con su día estoy y me da mi fecha aproximada de parto. Venía con una idea, la saqué yo misma según la Regla de Naegele: 5 de junio, día mundial del medioambiente.

Mi madre siempre se enorgullecía de habernos concebido a mi hermana y a mí con abnegación y esfuerzo con un solo ovario: el derecho. Ese ovario hubo seleccionado un buen folículo destinado a ovular, procedente de la mitad de su población de 14 folículos primordiales, en un proceso regular y ordenado, nos explicaba.

Me concentro en el epigenoma que cosecha genes a su manera y es caprichoso. El epigenoma juega con la vida a su manera:

Juan piti fú, vete pa ́ l carajo tú.

Juan piti fú, vete pa ́ l carajo tú.

n un pomo de champú caben todos menos tú.

Zapatico rojo cámbiame por otro.

Una ruleta en el güiro… ¿Quién fue? Que yo no he sido.

Pito, Pito, colorito. ¿Dónde vas tan bonito? A la casa de mi abuela.

Pin pon, bote, fuera.

Prefiero sentir que mi hijo nacerá en la palabra del huixol que seńaló a Cuba en el mapamundi de la forma más bella jamás señalada: “una isla situada entre la espuma hirviente del quinto mar”.  Mi hijo será natural de “una isla situada entre la espuma hirviente del quinto mar”.

Pasadas dos horas la doctora cierra el cuestionario de 83 preguntas y escribe tres renglones en las Observaciones. Me extiende la tarjeta grande con pautas bien descritas, fechas específicas de consultas y una relación de sugerencias/ prohibiciones y rangos de normalidad entre los que debo estar cada vez que me consulte.

—Te toca parir en Maternidad Obrera.

 

 

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